• Laura Costas

¿VIEJA YOOOO?


Sí, es verdad, mi edad es avanzada, mi caminar más lento, pero mi vida sigue teniendo proyectos.

Los años han pasado y las huellas dejadas en mi cuerpo y en mi alma, son tangibles y reales.

Mis lágrimas y mis risas no han sido en vano, cada cana y cada arruga tienen su historia.

He vivido mucho, he reído mucho y he llorado. Cada una de las experiencias vividas han sido detonadoras de crecimiento y madurez, así lo espero….

He aprendido a valorar el amor, a agradecer el regalo de la amistad y a afianzar mi espiritualidad.

Cada día valoro más el cariño de mis hijos, cada detalle de mis nietos, las “gracias” de los bisnietos, una celebración familiar, un viaje juntos. Todo esto llena mi vida de amor y agradecimiento a ellos y a Dios.

Puedo decir que mi “príncipe azul” fue real.

Caminamos juntos, subimos cuestas de desacuerdos, bajamos colinas de entera felicidad, vivimos momentos de gozo, de dolor, de alegría, sombras y luces, ¡MUCHAS LUCES!

El final de su vida nos unimos más que nunca, el dolor compartido nos convirtió en un equipo que caminaba hacia el cielo.

Allí llegó él, desde allí me mira, me acompaña, me guía y nos seguimos amando.

Los años que han pasado también me han demostrado, que mis amigos me han acompañado en mi camino en algún momento y en algún lugar, sin importar el tiempo y la distancia.

Tuve la bendición de recibir la Fe, una Fe que se ha ido fortaleciendo con los años. Una Fe que comparto cada día, una Fe firme que

que me guía y acompaña en mi camino hacia la Casa del Padre.

Una Fe que me ayuda a aceptar la voluntad de Dios en mi vida, aceptar los contratiempos, el dolor y el sufrimiento como parte inherente a toda vida humana.

Una Fe que da sentido a mi vida.

Aunque mi cuerpo esté envejeciendo, mi alma se siente joven, con entusiasmo por aprender y compartir.

Vivo cada día a su ritmo, disfruto del amor y compañía de mi familia, confío en Dios que me va llevando por los caminos que me tiene preparados, caminos de crecimiento y servicio.

He aprendido que el amor verdadero es real, que su presencia en mi vida ha sido el producto de todo del amor de Dios.

He experimentado Su amor. Él me conoce bien y yo sé que así me ama.

Vivo mis días uno a uno con las experiencia que cada uno trae.

¿Me asusta la vejez, la enfermedad? Un poco, pero confío en que Dios será mi guía, mi compañero y mi amigo, hasta llegar con Él a la meta final.

A los que me han acompañado y amado en cada etapa de mi vida, me han comprendido y aceptado como soy, me han hecho crecer y ayudado a ser la persona que ahora soy, les digo:

GRACIAS POR ESTAR AHÍ SIEMPRE

"La Vida arruga la piel; vivirla sin amar, arruga el alma"

#vejez #proyectos #felicidad

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